preview con experiencia de juego y vídeo para ordenador

Vaya por delante que no soy el público al que se dirige la nueva entrega de Microsoft Flight Simulator, mas no cabe duda de que no podía perder la ocasión de probar una saga tan legendaria ahora que llega con Xbox Game Pass para ordenador.

Siempre vi con determinado recelo y escepticismo esta clase de juegos, en una parte por no haberme conquistado otros tradicionales de Amiga 500 a fines de los ochenta. Mas hablamos de una franquicia que nació en 1982, de casualidad el año de mi nacimiento, y debía revisar de primera mano a qué se debe esa crítica unánime en el momento de catalogarlo como un regreso sobresaliente. Si bien, claro está, te debe agradar esta clase de género y debes tener paciencia. Mucha.

Volar por el simple placer de poder volar

Microsoft Flight Simulator

En este caso, tenía la gran calma de saber por adelantado que se puede personalizar para todo tipo de personas, desde los que prefieren una simulación total hasta los que desean desentenderse por completo de sus variables y centrarse única y únicamente en volar, sin perderse por sus muchas opciones.

Me vine arriba y lo puse por defecto en la complejidad media, a medio camino entre la simulación y la rama más arcade, hasta el momento en que me di de bruces con la realidad en uno de mis primeros vuelos y debí ajustar algún factor para dejarme aterrizar a lo Lost si de esta forma lo deseaba con tal de “visitar” algún pueblo de Ourense.

Y es que Microsoft Flight Simulator no para de dar avisos, desde una velocidad aerodinámica excesiva por volar a más de 250 nudos bajo 10.000 pies, como no preocuparse del tren de aterrizaje en pleno vuelo (lo que compromete el equipaje y daña a la propia aeronave, sobrecargándola) o bien no hacer ni caso a los mensajes del ATC (Control de Tráfico Aéreo). Es imprescindible hacer el tutorial.

Es algo que había probado al comienzo, en todo caso, si bien tuve inconvenientes con las delimitaciones del escenario en tal tutorial, con el molesto mensaje de que había descuidado el espacio aéreo de adiestramiento, a pesar de estar prácticamente al lado. Al final terminé renunciando y dejé varias pruebas en el tintero, en parte pues podemos activar diferentes ayudas, como recordatorios (o bien sencillamente poner el modo perfecto automático), a fin de que no se nos pase por alto ningún detalle. Y la verdad es que, aun de esta forma, llega a agobiar. Todo precisa su tiempo.

Cabe decir que Microsoft Flight Simulator ofrece múltiples formas de control, desde el tradicional combo de ratón y teclado hasta el habitual mando de Xbox One o bien, lógicamente, dispositivos concretos como joysticks y volantes. En mi caso hice una combinación entre mando y múltiples atajos del teclado, que estaban más a mano, como en el momento de desplegar el menú superior para acceder a controles más concretos. Por poner un ejemplo, engastar un minimapa con otros datos muy precisos.

Microsoft Flight Simulator te conquista por la vista

Microsoft Flight Simulator

Que no es la clase de juego que adquiriría, si no fuera por Xbox Game Pass, es evidente al no ser un género que domine, mas eso no quiere decir que no sepa querer sus detalles y sobre todo maravillarme con su fidelidad con el entorno, donde usa el poder de la tan cacareada nube de Microsoft (sí, Azure) para efectuar un streaming de datos por satélite. Y de instalación precisa 150 GB, ojo.

De entrada, podemos activar esa alternativa (que requiere una conexión fluida) o bien sin streaming, para conexiones lentas (si bien necesitando una “conexión incesante para la autentificación”), resaltando, como resulta lógico, el primer caso al ofrecer el planeta real tal como se vería desde el cielo. Desde uno de los menús podemos activar que se nos destaquen los puntos relevantes de cada región, no únicamente aeropuertos, sino más bien aun monumentos… si bien asimismo depende de cada urbe. No es exactamente lo mismo Vigo que Washington D.C. Por lo menos para Microsoft.

En este sentido me sorprendió una brutalidad notar la circulación de los coches, lo que acrecienta esa sensación de realismo. Por más que no se pueda interaccionar con nada de lo que veamos en pantalla, salvo para aterrizar en un aeropuerto (ni tan siquiera hay animación en el momento en que nos estrellamos, solo un aviso diciendo por qué razón nos hemos estrellado o bien por qué razón se fue a pique el aeroplano debido a una avería), es una auténtica disfrutada atravesar el cielo y reconocer urbes emblemáticas. Es más, podemos poner el punto de partida lugar desde donde nos plazca, no necesariamente desde un aeropuerto. Y cambia bastante el tema de esta forma.

Microsoft Flight Simulator

Lo bueno es que por muy profanos que seamos en la materia, el juego no va a parar de darnos consejos y de soltarnos todo género de conceptos clave relacionados con los aeroplanos, desde sus diferentes partes hasta toda la serie de comandos y también indicaciones a proseguir, como por poner un ejemplo en un despegue, como desactivar el freno de estacionamiento o bien supervisar los flaps. A base de insistir, al final se quedan…

De hecho, en las propias cargas del juego al entrar en el modo perfecto libre o bien en los retos, por poner un ejemplo, asimismo se nos soltarán diferentes mensajes. Y acá, a propósito, va a ser aconsejable un SSD para no tener que padecer esas cargas tan largas. Por lo menos, eso sí, cuando fallamos con alguna partida el tiempo va a ser sensiblemente inferior en el momento de reintentar. Y acá, para los menos especialistas, va a ser aconsejable trastear con las numerosas opciones de asistencia, como por poner un ejemplo las relacionadas con la distancia de seguridad con determinados avisos de urgencia, de manera especial los de fallos y daños, que dan poco margen al fallo.

Por defecto, a todo esto, en el bulto básico de Microsoft Flight Simulator, contamos con 20 aeronaves clasificadas entre Turbohélices, Aeroplanos de líneas aéreas, Reactores y Hélices, cada una con diferentes factores en lo que se refiere a velocidad de crucero, altitud máxima, resistencia o bien alcance. ¿Lo bueno? Que asimismo podemos desentendernos del respostaje de comburente, si de esta forma lo queremos. Por si acaso deseamos sobrevolar todo el fantástico globo terráqueo.

Estas primeras horas de vuelo con este trabajo de Asobo Studio (los del premiado A Plague Tale: Innocence, a todo esto) solo son una pincelada, mas la verdad es que mi sensación inicial se “esto no es lo mío” se ha ido difuminando poquito a poco, viendo esa parte más de “juego” al adentrarnos en los retos, donde si bien haya aspectos básicos como efectuar un aterrizaje en Courchevel, al final termina picando lo suyo en busca de la puntuación perfecta. Y eso que soy, insisto, un profano en la materia. En los juegos de vehículos soy de combat cars, de qué forma no.

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